Obrero de una maldita confesión
Voy al fondo en un lecho de muerte
Mirando el cuarto de caras contorsionadas
Por las lástimas de la enfermedad
El reloj apunta a un declive humillante
Tonto y epiléptico. Vuela un ave.
Cáliz de vino sanguinolento
Podre mártir purulento, mártir purulento
Casa encalada sin puertas, solamente ventanas.
Ventanas que esconden a su interior
Un tembleque de colores oscuros
Solitorias y morbidas. Un gato vuela.
Papá, salvame del mal de la carne humana.
Un lecho de enfermos junto a parede
Que besa el vientre del viento
Con su boca desdentad y fétida
Boca fétida, boca desdentada
Boca desdentada, boca fétida.
Llamas quemando hacen vísceras
Y huele bílis en el aire
Enoja el alma grotesca de un colibrí
Culebra adrede paradoja. Yo vuelo.
Malbaraté la luminosidad oscura
Inspiréme en mis errores – el mundo gira.
Inspiréme en los errores de los cuepos de heces
Mi cabeza gira – voy morir.
Miren todos lo que apareció: Pies con dientes
Bocas con córneas, Ojos con dedos y lo peor…
Un mundo estáticamente a diestro y siniestro.
segunda-feira, 21 de julho de 2008
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